Chapa y pintura | Factores a tener en cuenta en la restauración de chapas oxidadas

Los métodos más frecuentes para restaurar una chapa corroída son: la reconstrucción con metal o bien a través de resina de poliéster y fibra de vidrio.

Coche oxidado
Coche oxidado

El efecto de oxidación o corrosión en los metales es más o menos marcado dependiendo del tipo de metal afectado y de su aleación.

De esta manera, si se tiene en cuenta la sensibilidad de los aceros al carbono y su uso mayoritario en las carrocerías actuales, las reacciones químicas de oxidación y corrosión conforman un aspecto muy significativo a tener en cuenta por el profesional del taller cuando se trabaja sobre este metal, según explica Loctite en un artículo publicado en su blog.

Dentro de los factores que influyen en la aparición de puntos oxidados o corroídos, los expertos de Loctite señalan:

- Retardar la aplicación de masillas y aparejos cuando el metal está desnudo.

- No tratar el metal desnudo con imprimaciones anticorrosivas, especialmente en las caras internas de metales solapados.

- Omitir la aplicación de revestimientos de bajos, antigravillas o ceras de cavidades en zonas expuestas a proyecciones y acumulación de humedad, suciedad y barro proveniente del pavimento.

- Sellado insuficiente o inexistente sobre costuras de unión.

- Aplicación de productos agresivos sobre el metal.

En cuanto al proceso para eliminar la oxidación, conviene valorar la forma y la irregularidad que muestra la superficie, dándose así dos situaciones de trabajo: el daño es sobre superficie curvada o plana sin presencia de irregularidades o bien la oxidación se encuentra sobre uniones que forman ángulo o superficies que muestran irregularidades.

Por otro lado, las dos formas más comunes de restaurar una chapa corroída son mediante la reconstrucción con metal, o a través de resina de poliéster y fibra de vidrio. Los pasos serían los siguientes:

- Desmontar los elementos que interfieran en la reparación, o protegerlos convenientemente con cinta americana.

- Retirar o cortar todo el metal que presente corrosión o un espesor excesivamente fino.

- Cepillar la zona hasta eliminar todo el óxido, tanto en la cara interna como externa. Si es imposible la total eliminación, aplicar convertidores de óxido.

- Soplar y desengrasar la superficie.

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