Reparación | ¿Cuáles son los principales riesgos laborales de un taller?

Caídas o la incorrecta manipulación de herramientas o productos químicos pueden ser algunas de las causas.

Los talleres deben contar con un plan de prevención de riesgos laborales
Los talleres deben contar con un plan de prevención de riesgos laborales

Los profesionales de los talleres de reparación están continuamente expuestos a ciertos peligros, motivo por el que es fundamental la prevención de riesgos con una toma de medidas que pasa, en primer lugar, por la formación de los trabajadores.

Por ello, Loctite publica un post en su blog en el que recuerda cuáles son los riesgos más comunes. Así, en primer lugar, indica que las caídas en el mismo nivel son muy frecuentes. Por lo que para evitar tropiezos debe cuidarse el orden y la limpieza del centro.

Además, debe señalizarse los obstáculos que no puedan cambiase de lugar y delimitar las zonas de paso de vehículos y personas, salidas de emergencia y lugares de primeros auxilios. Asimismo, hay que indicar los desniveles de acuerdo con el Real Decreto 485/1997 sobre señalización de seguridad y salud en el trabajo.

En cuanto a la manipulación de herramientas, el artículo indica que se esto suele suponer operaciones arriesgadas por lo que es básico una formación adecuada que contemple las medidas de seguridad recomendadas por el fabricante, así como contar con los manuales de instrucciones necesarios y cumplir con los requisitos legales y de mantenimiento exigidos.

Por lo que respecta a las maniobras con cargas pesadas, elevar equipos mecánicos (con polipastos o puentes grúa) puede suponer riesgo de aplastamiento por caída de la carga o atrapamiento entre los elementos móviles del equipo. Por ello, se deben contemplar las precauciones mínimas generales de seguridad dispuestas en el Real Decreto 1215/1997.

Los profesionales de Loctite también hacen referencia a los productos químicos y los gases producidos por los motores de combustión interna a los que están expuestos los operarios y que pueden afectar al aparato respiratorio, motivo por el que deben llevar máscaras protectoras y renovar el aire de las instalaciones con cierta frecuencia.

Además, los productos químicos pueden provocar dermatitis, por lo que es imprescindible utilizar guantes o cremas barrera. En el caso de llevar a cabo trabajos de pintura en cabinas especiales, la exposición a vapores perjudiciales para la vista, la piel o las vías respiratorias es directa. Por ello, es imprescindible protección adecuada y sistemas de ventilación y evacuación de gases eficaces.

También hay que tener presentes los riesgos de quemaduras o daños en la vista en operaciones de soldadura o contacto con soluciones ácidas corrosivas al manipular baterías. Por ello, deben utilizarse elementos protectores (pantallas protectoras, guantes y calzado de seguridad).

Además, es indispensable contar con extintores y mangueras, y evitar realizar actividades que puedan provocar un incendio en zonas de almacenaje de productos inflamables.

Por último, para evitar lesiones ocasionadas por ruidos fuertes, deben emplearse protectores auditivos. Cabe destacar que no se pueden superar los valores límite de exposición de ruidos establecidos en el Real Decreto 286/2006.

Por otro lado, se debe contar con un plan de prevención de riesgos laborales que valore todos los peligros potenciales y establecer las medidas preventivas necesarias.

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