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Reparación

Perder el empleo en automoción en España supone un 35% menos de ingresos durante los seis años siguientes

Más del 40% de los trabajadores europeos de talleres y concesionarios trabaja en empresas de menos de diez empleados.

Publicado: 09/10/2026 ·11:36
Actualizado: 09/10/2026 · 11:36
  • Más del 40% de los trabajadores en posventa pertenece a una empresa con menos de diez empleados.

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Un estudio que pondera el valor de las pymes en la posventa. Porque más del 70% del empleo en venta y reparación está en empresas de menos de 50 trabajadores. El informe  "La encrucujada de la industria europea de la automoción", elaborado por la OCDE y la Comisión Europea, pone además la lupa en una característica especialmente relevante de la distribución y la posventa: su elevada atomización empresarial.

Desgranando el estudio recogido por Faconauto, más del 40% de los trabajadores europeos de talleres y concesionarios trabaja en empresas de menos de diez empleados, mientras que otro 30% lo hace en compañías de entre 10 y 49 trabajadores. Esta estructura contrasta con la fabricación de vehículos, donde casi el 90% de los trabajadores está empleado en empresas de 50 o más personas, y con los proveedores, donde el porcentaje ronda el 83%.

No cabe duda de que el estudio destierra tópicos. Por ejemplo, esa falta de atractivo -salarios bajos, trabajo duro y sucio...- de la posventa entre los jóvenes. Pues bien, el informe sostiene que los trabajadores de automoción que pierden su empleo en España registran una pérdida media de ingresos de alrededor del 35% durante los seis años posteriores.

Este dato, confirmado a Faconauto por uno de los autores del estudio, Andrea Garnero, analiza qué ocurre con los trabajadores cuando pierden su empleo y hasta qué punto las empresas están preparadas para afrontar los cambios que exige el sector. Una transformación que está teniendo consecuencias que van mucho más allá de la fabricación o de la transición tecnológica. 

Así, dicha lectura proviene de la Figura 8 del informe, que compara la evolución de los ingresos de trabajadores afectados por pérdidas de empleo con la de otros de características similares que conservaron su puesto. El estudio considera como episodios de desplazamiento laboral los cierres empresariales o las reducciones de al menos el 30% de la plantilla en empresas con 30 o más trabajadores. Por tanto, no es una caída salarial del 35%, sino de la pérdida de ingresos acumulada después de quedarse sin empleo, que incluye tanto los periodos de desempleo como una posible reincorporación posterior con una remuneración inferior.

Hasta cierto punto lógico, el impacto es especialmente fuerte durante el primer año en todos los países analizados. Los trabajadores de automoción afectados por una gran reducción de plantilla o cierre registran unos ingresos un 57% inferiores a los de trabajadores comparables que conservan su puesto. Aunque la diferencia se reduce progresivamente, seis años después sus ingresos continúan entre un 20% y un 25% por debajo.

Una transición más compleja en los pequeños negocios

En este sentido, la OCDE advierte de que la diferencia en la concentración del empleo condiciona la capacidad para gestionar la transformación. Los grandes fabricantes disponen, en general, de infraestructuras de formación, sistemas de diálogo social y recursos que permiten anticipar mejor las reestructuraciones. En cambio, los pequeños proveedores y las empresas de venta y reparación tienen más dificultades para acceder a formación y mecanismos de apoyo a la adaptación.

La cuestión adquiere especial importancia porque cerca del 65% de los trabajadores de venta de vehículos declara haber experimentado cambios relevantes en su entorno laboral, relacionados con nuevas tecnologías, métodos de trabajo, productos o servicios y cambios en la relación con los clientes.

La formación, durante el empleo

La OCDE, en las conclusiones de esta muerta, insiste en que las políticas laborales deberían adelantarse a las reestructuraciones. Por tanto, la formación y la recualificación deben ser accesibles antes de que el trabajador pierda su puesto, y no únicamente cuando el desempleo ya se ha producido. Así, considera especialmente útiles los programas adaptados a los perfiles técnicos del automóvil, las infraestructuras sectoriales de formación, las cualificaciones reconocibles entre empresas y un acceso más sencillo a financiación pública para las pymes. 

En esta línea, la propia OCDE dejó entrever a Faconauto que, para las empresas pequeñas, pueden resultar especialmente eficaces políticas como la agrupación de la formación a escala sectorial o regional, el uso de fondos compartidos y los sistemas comunes de anticipación de nuevas competencias.

Por lo tanto, el diagnóstico apunta a un reto común para buena parte de la distribución: una transformación tecnológica cada vez más rápida que debe gestionarse desde un tejido empresarial formado mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas.

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