Neumáticos | ¿Por qué hay que vigilar el desgaste de los neumáticos en verano?

Es fundamental comprobar la presión y la alineación de las ruedas, que la carcasa no tenga bultos ni grietas y comprobar el desgaste de la banda de rodadura.

Lo recomendable es no llegar a 1,6 mm y sustituirlos cuando están por debajo de los 3 mm
Lo recomendable es la profundidad no llegue a 1,6 mm y sustituirlos si están por debajo de los 3 mm

Conducir con los neumáticos desgastados es un riesgo al que se enfrentan algunas personas especialmente en los meses de verano, cuando se recorren largas distancias para llegar a los puntos de destino vacacional.

“En invierno, se le suele prestar mucha atención porque la mayoría de los conductores tiene claro que el estado del neumático determina la capacidad de reacción del vehículo frente a las malas condiciones climatológicas, pero en verano la gente se relaja y olvida los riesgos de conducir con los neumáticos desgastados”, lamenta Eduardo Salazar, director general de Neumáticos Andrés.

Sin embargo, desde la enseña subrayan que resulta esencial en la época estival comprobar la presión y la alineación de las ruedas, asegurarse de que la carcasa no tenga bultos ni grietas y comprobar el punto de desgaste de la banda de rodadura, que no debe ser inferior a 1,6 mm.

Por otro lado, la firma recuerda que conducir con las cubiertas desgastadas en verano supone un riesgo porque se recorren largas distancias, lo que exige un esfuerzo mayor y constante de los neumáticos. Si están en buenas condiciones, resisten mejor los pinchazos o los frenazos bruscos.

Además, el asfalto, en la mayoría del territorio español, alcanza temperaturas muy elevadas, que inciden directamente en la resistencia de la goma de las cubiertas, que llega a soportar hasta 10 grados más de la temperatura ambiente.

A esto se suma el tipo de conducción con tráfico intenso, que puede dar lugar a situaciones inesperadas que requieren una gran capacidad de agarre y frenada, o enfrentarse a una tormenta de verano, en la que una mala presión de los neumáticos y un dibujo desgastado pueden dar como resultado un aquaplaning.

Asimismo, la profundidad de la banda de rodadura también repercute en el gasto de combustible porque determina la resistencia de los neumáticos sobre el asfalto, que si es mayor, hace que el coche consuma más durante el trayecto.

También conviene recordar que cuando la banda de rodadura está desgastada por debajo el mínimo legal de 1,6 mm, la multa puede alcanzar los 200 euros por neumático e, incluso, inmovilizar el vehículo.

En todo caso, lo recomendable es no llegar a los 1,6 mm y sustituirlos cuando empiezan a estar por debajo de los 3 mm. Para ello, Grupo Andrés recomienda ponerse en manos de talleres especializados.

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