Con la llegada del calor, aumentan los desplazamientos por carretera y muchos vehículos afrontan trayectos largos, altas temperaturas y una carga superior a la habitual por el equipaje, los acompañantes o los accesorios de viaje. En este contexto, Textar, marca especializada en tecnología de frenado de TMD Friction, recuerda la importancia de prestar especial atención al estado de los frenos antes de iniciar las vacaciones.
El mantenimiento del sistema de frenado es un factor clave para la seguridad vial. Según datos de Aeca-ITV, en 2024 los frenos fueron la cuarta causa de defectos graves detectados en las estaciones de ITV en España, con el 11,4% del total. Además, la DGT señala que un sistema de frenos desgastado puede alargar la distancia de frenado un 25%, un dato especialmente relevante en momentos en los que cada metro cuenta.
"En verano, los frenos pueden trabajar en condiciones más exigentes de lo habitual. El calor, el peso adicional del vehículo o una ruta con descensos prolongados pueden incrementar la fatiga del sistema. Por eso, una revisión preventiva antes de salir de viaje es una medida sencilla que puede marcar la diferencia", señala José Peniche, Technical Trainer Iberia en TMD Friction.
PASTILLAS, DISCOS Y LÍQUIDO DE FRENOS
Las pastillas y los discos de freno son dos de los elementos más importantes del sistema. Su desgaste suele ser progresivo, pero puede pasar desapercibido para muchos conductores hasta que aparecen señales claras, como ruidos, vibraciones o pérdida de eficacia.
Por ello, Textar recomienda acudir a un taller profesional si se perciben chirridos al frenar, vibraciones en el pedal o en el volante, una mayor distancia de frenado, olor a quemado tras un uso intenso o el encendido del testigo de freno en el cuadro de instrumentos. Detectar estos síntomas a tiempo puede evitar averías mayores y mejorar la respuesta del vehículo ante una situación imprevista.
Asimismo, aunque suele recibir menos atención que las pastillas o los discos, el líquido de frenos es esencial para que el sistema funcione correctamente. Con el tiempo, puede absorber humedad, lo que reduce su punto de ebullición y puede afectar a su rendimiento cuando los frenos alcanzan temperaturas elevadas.
En verano, este aspecto cobra especial importancia. Los trayectos largos, los descensos de montaña o la conducción con el vehículo cargado pueden elevar la temperatura del sistema. Por ello, la marca aconseja comprobar el nivel y el estado del líquido de frenos siguiendo siempre las recomendaciones del fabricante del vehículo.
EL ESTILO DE CONDUCCIÓN TAMBIÉN INFLUTYE
El estilo de conducción influye directamente en el desgaste del sistema de frenado. Una conducción brusca, con aceleraciones y frenadas constantes, puede aumentar la temperatura de los frenos y acelerar el desgaste de sus componentes.
Para reducir este esfuerzo, la firma aconseja anticiparse al tráfico, mantener una distancia de seguridad adecuada y evitar frenadas innecesarias. En descensos prolongados, conviene utilizar el freno motor y no apoyar el pie de forma continuada sobre el pedal, ya que esta práctica puede aumentar la fatiga del sistema.
También es recomendable realizar pausas durante los viajes largos. Además de ayudar al conductor a descansar, estas paradas permiten reducir la exigencia continuada sobre el vehículo.
CARGA Y ALTAS TEMPERATURAS
El verano suele implicar desplazamientos con el maletero lleno, más ocupantes y, en ocasiones, portaequipajes o cofres de techo. Todo ello puede aumentar el peso total del vehículo y modificar su comportamiento, especialmente en frenadas, curvas o maniobras de emergencia.
Por ello, Textar recuerda la importancia de respetar la carga máxima recomendada por el fabricante, distribuir el equipaje de forma equilibrada y comprobar también la presión de los neumáticos antes de viajar. Un vehículo más cargado necesita más distancia para detenerse, por lo que el estado de los frenos se vuelve aún más importante.
Asimismo, tras un uso intenso, no se debe aplicar agua fría directamente sobre discos o componentes de freno calientes, ya que un cambio brusco de temperatura puede afectar a los materiales.