Road House incorpora un nuevo banco de polvo en la planta de I+D de FMG Brakes en Mutilva (Navarra) para medir emisiones de freno, analizar partículas de fricción y avanzar en soluciones adaptadas a las nuevas exigencias del sector. Con esta innovación se adelanta a la normativa Euro 7.
El nuevo banco de polvo de FMG no es únicamente una herramienta de ensayo. También funciona como un reproductor de las condiciones de conducción para analizar el comportamiento de las partículas generadas durante la frenada.
Su objetivo es detectar y medir partículas de polvo de fricción de tamaño muy reducido, aportando información para el desarrollo de materiales, procesos y soluciones adaptadas a las nuevas exigencias del sector.
Esta capacidad de ensayo permite a la compañía "innovar no solo en el producto final, sino también en la forma de medir, validar y mejorar cada componente", recalca.
De este modo, el nuevo banco de polvo de Road House permite medir, analizar y comprender mejor las partículas de fricción generadas durante el frenado, reforzando la innovación aplicada a seguridad y sostenibilidad.
PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS
Uno de los aspectos diferenciales de este banco es su capacidad técnica para trabajar con caudales de aire superiores a los habituales en este tipo de ensayos.
Mientras que los bancos estándar trabajan con caudales de aire de 1.500 m³/h, el banco desarrollado por FMG alcanza los 2.000 m³/h. Esta capacidad permite mejorar la representatividad de las condiciones de ensayo y aproximarse con mayor precisión a escenarios reales de funcionamiento.
Cada prueba tiene una duración aproximada de tres días. Durante este proceso, las pastillas se asientan antes de iniciar la medición de emisiones, lo que permite obtener resultados más fiables y comparables.
La medición de partículas de fricción exige un proceso especialmente controlado. Por eso, los filtros de recogida de partículas pasan por un proceso de aclimatación de al menos dos horas antes y después del ensayo. Las pruebas se realizan en una atmósfera completamente controlada y monitorizada, con el objetivo de reducir desviaciones y garantizar la estabilidad de las mediciones.
Una vez finalizado el ensayo, las micropartículas recogidas se pesan con una precisión de diez milésimas de miligramo. Posteriormente, los resultados se normalizan para facilitar su comparación con los obtenidos en otros laboratorios.
El proceso incorpora, además, filtros que permiten verificar que no existen desviaciones en el pesaje. La variación permitida es mínima: solo 0,01 mg de un día a otro. Este control se mantiene durante cuatro semanas con los mismos filtros antes de renovar el ciclo.