Unos 2.000 euros de pérdidas. Es el peaje que el taller de chapa y pintura de vehículos Isma, en Lleida, ha tenido que asumir tras un corte eléctrico, que interrumpió el acabado de dos coches y dejó inservible el trabajo que se estaba realizando en ese momento.
Ismael Antequera, gerente del taller, explica al diario APD que la falta de suministro obligó a detener el proceso de pintura, cuando todavía faltaba una capa, lo que le llevó a raspar la superficie y empezar de nuevo. El resultado, señala, fue que el trabajo quedó inutilizado. La incidencia afectó de lleno a dos coches que estaban en fase de acabado. La interrupción del suministro dejó sin margen de maniobra al taller.
Ante estas dificultades, Antequera intentó encontrar un generador diésel para mantener la actividad, pero no lo consiguió. Los servicios de alquiler estaban colapsados y esa alternativa no llegó a tiempo para salvar el trabajo que había quedado a medias.
El problema no se limitó a los dos automóviles, pues la falta de certezas sobre la vuelta de la luz también condicionó el resto de la jornada en el taller. Así, por ejemplo, los empleados se marcharon al mediodía al no tener la seguridad de que el suministro se restableciera y permitiera retomar la actividad con normalidad. De este modo, el taller se quedó sin capacidad para continuar con los trabajos previstos durante el día y agravó el impacto de la incidencia en un negocio que depende de maquinaria y procesos eléctricos para mantener su ritmo habitual.
A tenor de lo sucedido, Antequera ha decidido tomar precauciones para evitar que una situación similar vuelva a comprometer la actividad y rentabilidad del establecimiento. Así, ya tiene lista la instalación para conectar un generador en caso de nuevos apagones. Con esta incorporación, garantizará la continuidad del taller ante futuras interrupciones del suministro, para que no vuelva a traducirse en pérdidas económicas y trabajos echados a perder.