Talleres_del_siglo_XXI_Josep_Ferro Josep Ferro

| Hasta la vista | -

Me llevo aprendizaje de todos los colores y ahora me pongo a andar por otros caminos
Me llevo aprendizaje de todos los colores y ahora me pongo a andar por otros caminos

Final de la pandemia, al menos temporalmente.

Verano a la vista. 100 días sin colegios, y ahora 100 más.

Dicen los expertos, sabios y oráculos que en otoño viviremos otra crisis. A prepararse toca.

Los talleres pequeños están trabajando como pueden. Muchos no han dejado de hacerlo. Nadie les reconocerá nunca su esfuerzo… y sospecho que les da igual. Van a lo suyo: trabajar mucho, facturar, cobrar y sobrevivir. Estos no salen en prensa.

La posventa de muchos concesionarios ha cerrado sus centros durante el confinamiento y ha puesto la maquinaria de los despachos a diseñar ERTEs. Ahora reabren y se gastan un dineral en maquinitas de ozono de dudosa eficacia, pantallas de metacrilato en recepción, nuevos procesos diseñados en más despachos, y publicidad en medios generalistas que me decepciona.

Los grupos de WhatsApp que ardían durante la pandemia se han silenciado. Ya está todo el mundo trabajando. En varios grupos lo que más observo es el goteo de miembros que “han salido del grupo”.

Salen porque están cansados de bobadas. Si estás en más de 10 grupos, siempre tendrás material para reenviar y parecer gracioso. Pero eres un pesado. La gente se cansa y se sale. Abandonan.

No me salgo del grupo de la posventa del todo. Me alejo. Pasé grandes momentos y muchos años. Me llevo aprendizaje de todos los colores y ahora me pongo a andar por otros caminos. En mi mochila va todo lo que he aprendido cerca de los talleres.

He dirigido talleres desde 1996 hasta 2020. De contenedores, plataformas, plataformas frigoríficas, maquinaria pesada, helicópteros, chapa y pintura, mecánica, camiones y vagones de tren. En todos dejo buenos amigos y de todos me llevo algo. He aprendido (y sufrido) el funcionamiento, el (des) gobierno, las idas y venidas y las trampas en empresas de todos los tamaños y orígenes. En todos dejé un poco de mi huella.

Por primera vez en 25 años, a partir de ahora si me acerco a un taller ya solo será como cliente. Cliente comprensivo, pero exigente.

No soporto que me traten como si fuera tonto y además me cobren.

Mi último consejo: Además de hacer las cosas bien… tratad al cliente como a una persona inteligente y capaz de entender. Y decidle siempre la verdad.

¡Hasta Pronto Amigos!

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