Dos talleres separados por poco más de treinta metros. Quizás veinte. Tal vez menos. En Alcalá de Henares (Madrid), David Moreno es el gerente de TAG Alcalá y Talleres Busmacar. Este último ha acaparado focos la pasada semana. Bilbao, mediante. Fue en el 37º Congreso del Grupo Serca y, de allí, del mismo Bocho, salió coronado como el primer embajador de sus redes de talleres. Fue elegido entre los nueve finalistas de la primera edición del Programa Excellence de Serca, dirigido a talleres de reparación integrantes de sus tres redes.
"Vivimos ese día con muchos nervios, más todavía, cuando comenzó la gala, pero mereció la pena, estamos muy contentos, orgullosos con lo conseguido, pero, a la vez, muy responsabilizados, porque ahora hay que estar a la altura de semejante galardón", comenta feliz mientras contempla, ya en la pared de su taller, la placa que le acredita como embajador durante todo el vigente año.
"Esta etapa que tenemos ahora por delante, desde luego, es ilusionante, vamos a empezar un año muy bonito en el que me gustaría, sobre todo, escuchar a otros talleres, absorber muevas ideas y coger los mimbres para seguir creciendo a nivel nacional", visualiza, añadiendo también su granito de arena, recíproco, para mejorar, en su medida, el sector: "Ayudar a los talleres, compartir nuestras experiencias y echar una mano a los compañeros mostrando nuestro modelo, el que, humildemente, nos ha funcionado para llegar hasta aquí, nunca he visto al resto de talleres como competencia, sino como compañeros", matiza, apenas unos minutos después de haber atendido al primer cliente de la mañana.
El inicio de esta aventura se remonta a siete meses atrás. "Tenemos buena relación con la gente de Reynasa, colaboran mucho con nosotros y nosotros también hemos aceptado cualquier proyecto que nos han sugerido, así que nos ofrecieron presentarnos a esta novedad y decidimos apostar por ello, creímos que era una buena oportunidad para crecer y llegar a más gente, fuera incluso de Alcalá de Henares o Madrid, avanzamos una primera ronda y, unos cuatro meses antes, vinieron técnicos de Bosch, Schaeffler, entre otras compañías, para ver nuestro día a día, metodología, organización, instalaciones, herramientas... Luego, una vez que ya supimos que éramos uno de los nueve finalistas, vinieron a grabar otro vídeo, que fue la presentación que se puso en el Congreso", relata sobre el proceso.
Después, en Bilbao, llegó el premio. "Es la recompensa al trabajo realizado, siempre he tenido claro que no basta sólo con ser mecánico, hay que ser también empresario, es más, llevo más de un año sin levantar el capó de un vehículo, se trata de gestionar tu negocio de manera que todo esté bien delimitado y asignado, en la posventa actual falta amplitud de miras", afirma convencido de un modelo de gestión que le ha brindado la oportunidad de "asentar con eficiencia y rentabilidad" sus dos negocios.
Dos talleres y 29 empleados
No llegó hasta ellos al alimón. En 2016, abrió su primer taller: TAG Alcalá -que, precisamente, este mismo año también recibió otro premio al taller más innovador que otorga Cesvimap-. Cuatro años más tarde, apareció una buena oportunidad y adquirió Busmacar. Hoy, a octubre de 2026, tiene 29 trabajadores a su cargo. El uno detrás del otro. Casi nada. TAG Alcalá -dedicado a la chapa y pintura-, con una veintena de empleados, y Busmacar -más encaminado a la mecánica-, con nueve profesionales.
"En el ensamblaje de Busmacar, tuvo mucho que ver Carlos Bustos, el antiguo propietario de este SPG Talleres". "Facilitó todo bastante, él es una persona muy popular y ofrecía un trato personalizado a todos los clientes, por eso, a nuestras manos llegó un proyecto muy rodado... Entonces, ya tenía alrededor de 5.000 clientes", afirma al tiempo que reconoce que, bajo su tutela, ha dado una vuelta de tuerca más al negocio: "Hemos incluido el renting, debemos ser uno de los seis o siete talleres de España incluidos en el Arval Premium Center, aproximadamente supone el 25 o 30% de nuestro beneficio".

Fachada principal de TAG Alcalá, segundo taller que posee David Moreno.
Pura vocación, con 14 años aproximadamente, decidió que lo suyo era el taller. Se enroló en la Formación Profesional, estudió una ingeniería y, más pronto que tarde, comenzó a trabajar en su primer negocio de reparación. No tardó en dar el salto a Peugeot, concretamente a Carismauto, en Coslada, donde pasó una buena temporada en el servicio oficial hasta, incluso, alcanzar el puesto de jefe de taller. "Esa experiencia, al igual que los diez años que pasé después ejerciendo como perito en materia de seguros y garantías, me han permitido tener una visión del negocio desde diferentes puntos de vista, ha sido un proceso enriquecedor, porque lo he podido ir aplicando en mi día a día profesional".
Un taller que funcione "mejor que el concesionario"
Así, poco a poco, Moreno ha ido haciendo camino. "Con cabeza, para no dejar de ser rentables, y gracias a los KPIs, de los que soy fiel defensor, nunca he escatimado en el desarrollo de los dos talleres, invertí en su transformación, en tecnología, en formación, en equipamiento, fuimos de los primeros talleres en tener ADAS y, ahora, también hemos sido precursores con una máquina automática de hacer pintura... La apuesta por la calidad está ahí, mi objetivo siempre ha sido que mi taller funcione mejor que un concesionario", señala como referencia para "fidelizar al cliente", que califica como "una de las asignaturas pendientes en el mantenimiento y reparación de vehículos".
Entre todas ellas, el gerente de Busmacar se detiene en dos prioridades. En primer lugar, la preparación de sus profesionales. "Aquí, acuden a formación hasta los de marketing", afirma rotundo. "Controlar la agenda es igual de importante que cambiar el aceite o hacer diagnosis, la formación no es una cuestión exclusiva para mecánicos o pintores, no, todo el mundo debe estar al día, actualizado, con capacidad para resolver lo que vaya sucediendo en el taller a diario", justifica.
Estrechamente ligada a la formación, aparece la segunda: la digitalización. "Un mecánico digital es un mecánico formado, debe ser una prioridad para cualquier negocio, la transformación del sector es una realidad: ADAS, acceso al dato, factura digital, inteligencia artificial... Eso sí, es una ayuda, no la solución, la IA no va a arreglar, ella solita, un embrague dentro de seis años", finaliza.

Buscamar recibió el premio de manos de Antonio López, director general, y Luis Miguel López, director ejecutivo de Reynasa.