Clepa, la Asociación Europea de Proveedores de Automoción, ha valorado positivamente al acuerdo alcanzado entre Francia y Alemania el pasado 15 de octubre sobre el futuro de la automoción en la UE. A su juicio, este frente común "demuestra que se han escuchado las preocupaciones de la industria" y podría ofrecer "una salida al bloqueo político" de las negociaciones comunitarias. No obstante, a pesar de apreciar los pasos dados hacia la neutralidad tecnológica en la revisión de las normas sobre emisiones de CO2, los proveedores advirtieron de que la correspondiente rebaja de los requisitos podría poner en peligro hasta 150.000 empleos altamente cualificados en el sector.
"La industria necesita decisiones pronto para garantizar una competencia internacional justa y una vía realista hacia la reducción de las emisiones del transporte", declaró en un comunicado, recogido por la agencia Efe, el presidente de Clepa y consejero delegado de la división de sistemas de propulsión y chasis de Schaeffler, Matthias Zink.
Estas declaraciones llegan, tras el consenso hecho público por Francia y Alemania, en defensa de la industria de automoción de la UE ante las importaciones, fundamentalmente, de las procedentes de China. Así, los gobiernos de ambos países buscan forzar a que la Unión Europea amplíe la comercialización de coches de combustión más allá de 2035 sin obligar al sector a compensar las emisiones de CO2. El pacto, según diferentes fuentes, establece que los fabricantes europeos deberán reducir sus emisiones en un 90% y no en un 100% para dicha fecha. La propuesta busca dar aire al sector, maltrecho por la alta competencia procedente del gigante asiático.
De esta manera, la propuesta francoalemana plantea que los fabricantes europeos no tengan que compensar ese 10% restante, como señalaba la propuesta inicial de la Comisión Europea presentada el pasado mes de diciembre. La CE ya había abierto la puerta, en diciembre de 2025, a retrasar el fin de los vehículos de combustión, pero, a modo de contrapartida, propuso que la industria compensase las emisiones con el uso de acero verde europeo -bajo en carbono- o combustibles sostenibles.
Y, por el momento, la inicativa permanece en compás de espera. Pendiente de negociación entre el Parlamento Europeo y los Estados miembros. Por ello, desde Francia y Alemania, se busca desbloquear el expediente con mayores flexibilidades para los fabricantes, incluida la eliminación de esa compensación obligatoria, y requisitos de contenido europeo para proteger la industria comunitaria.
Del 50% al 65% de producción eléctrica europea
Puestas las cartas sobre la mesa, Clepa, que representa a más de 3.000 empresas de la Unión Europea, ha celebrado que "Alemania y Francia hayan reconocido la importancia de establecer un umbral mínimo de contenido europeo a nivel de componentes". Porque, además, otra de sus peticiones, "exigir que al menos el 50% de los sistemas de propulsión eléctrica y de los principales sistemas electrónicos se fabriquen en la UE", constituye un avance importante que "incentivará las tecnologías estratégicas", ponderan en Clepa.
Pese a que el acuerdo mantiene un umbral general del 70% de contenido europeo, la patronal europea de fabricantes de componentes advirtió de que se permite atribuir hasta cinco puntos porcentuales a los costes de los fabricantes de vehículos, lo que reduce al 65% la exigencia real de componentes producidos en la UE.
Asimismo, desde la asociación se recibió "de buen grado" que el bloque París-Berlín permita al Reino Unido adherirse al sistema, aunque pidió vigilar las condiciones para evitar que se eludan las normas y garantizar que no se alteren las cadenas de suministro.
Finalmente, Clepa también valoró positivamente tanto las flexibilidades introducidas para los vehículos propulsados por combustibles renovables y los híbridos enchufables, así como los incentivos que vinculan la reducción de emisiones con la fabricación europea.