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Electromecánica

Más allá de la batería: así son los otros imprescindibles en la seguridad del vehículo eléctrico

La iniciativa "Elige calidad, elige confianza" da las claves para una vida útil larga y eficiente en los vehículos electrificados.

Publicado: 01/07/2026 ·13:37
Actualizado: 01/07/2026 · 13:37
  • Así es la radiografía de un vehículo eléctrico.

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Al pensar en vehículo eléctrico, la asociación de ideas es siempre la misma: la batería. Y, por extensión, tanto su autonomía como el periodo de carga. No obstante, pese a su relevancia, la batería es un sólo una pieza más en el perfecto engranaje de cada automóvil. Como trata de mostrar la iniciativa "Elige calidad, elige confianza" (ECEC) -que agrupa a fabricantes de componentes de primer nivel adheridos a Sernauto-, detrás de un vehículo eléctrico seguro y eficiente, hay decenas de componentes clave que pasan desapercibidos para el usuario.

Frente a lo que sucede con los vehículos tradicionales, los eléctricos funcionan con altos niveles de voltaje y tecnología avanzada, por este motivo, es imprescindible contar con piezas de alta calidad en todo el sistema. Aunque el conductor no los tenga a la vista, son esenciales para que el coche funcione correctamente y con seguridad. Dentro de este conjunto de componentes menos conocidos, pero fundamentales figuran:

  • ECU: Son los ‘cerebros’ electrónicos del coche. Controlan todo su funcionamiento.
  • Sistemas de refrigeración: que evitan que la batería se sobrecaliente. 
  • Cableado de alta tensión: preparado para transportar grandes cantidades de energía con seguridad. 
  • Sensores y sistemas de control: Monitorizan el estado del vehículo en tiempo real.

De lo que no cabe duda es de que el vehículo eléctrico introduce nuevos retos. Porque al trabajar con electricidad de alto voltaje, cualquier fallo en un componente puede tener consecuencias más serias que en un coche convencional. Por eso, ECEC insiste en la necesidad de apostar por componentes certificados y homologados, piezas que cumplan con las normativas europeas y sistemas con garantías de calidad y trazabilidad. “En un coche eléctrico, todo está conectado, si una pieza falla, puede afectar al conjunto del sistema”, advierten desde la iniciativa.

La gestión térmica del eléctrico

Por su composición, uno de los factores más determinantes -y menos conocidos- del electrificado es la gestión térmica. Es decir, mantener la batería y otros componentes a la temperatura adecuada. Conseguirlo permite alargar la vida útil del vehículo, evitar averías y mejorar la eficiencia.

En esta labor, juegan su papel piezas como los sistemas de refrigeración y los sensores térmicos, que trabajan constantemente sin que el conductor lo perciba. A diferencia de un coche tradicional, donde el calor se asocia principalmente al motor de combustión, en un vehículo eléctrico la prioridad es distinta. Hay que evitar tanto el sobrecalentamiento como el frío extremo, especialmente en la batería.

La batería de un coche eléctrico funciona de forma óptima en un rango de temperatura muy concreto, generalmente entre 20 °C y 30 °C. Si se sale de ese rango por exceso, se acelera el desgaste de la batería, por lo que se reduce su vida útil y se pueden provocar fallos graves. Si la salida de ese rango de temperatura es por defecto, disminuye la autonomía, se reduce el rendimiento y aumentan los tiempos de carga.

Para mantenerse en esa horquilla, aportan su trascendencia varios componentes que trabajan de forma continua y coordinada: 

  • Sistemas de refrigeración líquida o por aire, que disipan el calor generado por la batería y la electrónica. 
  • Bombas, válvulas y circuitos térmicos, que regulan el flujo de refrigerante según las condiciones.
  • Sensores de temperatura, que monitorizan en tiempo real el estado del sistema.
  • Software de control, que ajusta automáticamente el funcionamiento para mantener el equilibrio térmico.

“En muchos vehículos modernos, estos sistemas son incluso capaces de preacondicionar la batería, por ejemplo, calentándola antes de una carga rápida”, señalan desde ECEC.

El despegue tecnológico del eléctrico 

Uno de los avivadores de la transformación que vive la posventa es el impulso de la tecnología. Los vehículos eléctricos no sólo son más sostenibles, también son más tecnológicos. Incorporan sistemas electrónicos avanzados y funciones inteligentes que dependen de componentes muy precisos. Por tanto, la calidad de las piezas es aún más importante, se requieren estándares más exigentes, así como que la diferencia entre un componente fiable y uno de baja calidad puede ser crucial.

Elegir componentes de calidad no sólo influye en la seguridad, sino también en el impacto ambiental. Un vehículo con piezas duraderas necesita menos reparaciones, genera menos residuos y mantiene su eficiencia durante más tiempo.

 “La sostenibilidad del coche eléctrico no depende sólo de la batería, sino de todo lo que hace que funcione bien durante años", rubrican desde Elige Calidad, Elige Confianza.

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