AECDR, la Alianza Europea de Concesionarios y Reparadores de Automóviles, ha manifestado su apoyo a los objetivos climáticos de la Unión Europea y a la transición hacia una movilidad climáticamente neutra, aunque reclama un marco regulatorio más flexible, pragmático y tecnológicamente neutral que tenga en cuenta la realidad del mercado, las necesidades de los consumidores y los avances tecnológicos.
La organización considera que la movilidad eléctrica de batería debe seguir ocupando un lugar central en la estrategia europea de descarbonización, pero sostiene que la reducción de las emisiones de CO₂ no debe depender exclusivamente de una única solución tecnológica. En este sentido, defiende que la normativa premie las reducciones de emisiones demostrables, en lugar de imponer un único camino para alcanzarlas.
Ante la revisión del Reglamento (UE) 2019/631, que establece los objetivos de emisiones de CO₂ para los turismos nuevos y los vehículos comerciales ligeros nuevos, la AECDR insta al Parlamento Europeo a reforzar la propuesta de la Comisión Europea mediante cuatro prioridades:
Reconocer los vehículos que utilizan exclusivamente combustibles renovables
La primera propuesta consiste en introducir una categoría regulatoria específica para los vehículos que funcionan exclusivamente con combustibles admisibles (VEEF, según la denominación inglesa Vehicles Exclusively Running on Eligible Fuels), una posibilidad examinada en la evaluación de impacto de la Comisión Europea.
La AECDR considera que los vehículos que utilizan exclusivamente combustibles renovables sostenibles certificados, incluidos los biocombustibles avanzados y los combustibles renovables de origen no biológico (RFNBO, por sus siglas en inglés), deben tener un papel reconocido en el cumplimiento de los objetivos de emisiones de CO₂ de las flotas.
Para ello, propone que los vehículos que cumplan los requisitos puedan recibir un tratamiento equivalente al de los vehículos de cero emisiones a efectos del cumplimiento normativo, siempre que estén sujetos a sistemas rigurosos de certificación y seguimiento, así como a garantías que eviten la doble contabilización de las reducciones de emisiones.
En este sentido, la elegibilidad debería abarcar todos los combustibles que cumplan los criterios de sostenibilidad y reducción de gases de efecto invernadero establecidos en la Directiva de Energías Renovables (RED).
Avanzar hacia una verdadera neutralidad tecnológica
La segunda prioridad pasa por reconocer la contribución potencial de diferentes tecnologías a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Además de los vehículos eléctricos de batería, la organización menciona los híbridos enchufables, las tecnologías de autonomía extendida, las soluciones basadas en el hidrógeno y los vehículos que funcionan con combustibles renovables sostenibles.
A juicio de la AECDR, la regulación debe reconocer los beneficios climáticos demostrables de cada alternativa, teniendo en cuenta las emisiones en condiciones reales de utilización y el ciclo de vida energético completo, en lugar de basarse exclusivamente en las mediciones de emisiones del tubo de escape.
La organización defiende así un enfoque que permita valorar las distintas tecnologías en función de su contribución efectiva a los objetivos climáticos europeos.
Más flexibilidad para cumplir los objetivos de CO₂
La tercera propuesta consiste en mantener la ambición de los objetivos de reducción de emisiones, pero dotar a los fabricantes de mecanismos que permitan cumplirlos de forma realista.
Entre las medidas planteadas figuran el establecimiento de periodos de cumplimiento plurianuales, la aplicación de mecanismos transitorios proporcionados y una consideración específica de los desafíos que afrontan los vehículos comerciales ligeros.
Según la AECDR, estas medidas contribuirían a proporcionar mayor seguridad regulatoria, preservar la competitividad y facilitar la continuidad de las inversiones en el sector.
El consumidor y la realidad del mercado, epicentro
La cuarta prioridad pone la lupa en las condiciones necesarias para que la transición hacia una movilidad de bajas emisiones tenga éxito. La aceptación de los consumidores, la asequibilidad de los vehículos, la disponibilidad de infraestructuras de recarga y el correcto funcionamiento del mercado de vehículos usados son, según la organización, factores determinantes.
En este contexto, la AECDR considera que una mayor variedad de opciones tecnológicas puede favorecer la renovación del parque automovilístico, proteger la accesibilidad económica de la movilidad y acelerar la reducción de emisiones en Europa.
La electrificación y la neutralidad tecnológica, objetivos compatibles
Por todo ello, en su llamamiento al Parlamento Europeo, la organización sostiene que la electrificación y la neutralidad tecnológica no deben plantearse como alternativas incompatibles, sino como dos elementos que pueden contribuir conjuntamente a la descarbonización.
Por ello, insta a los eurodiputados a respaldar una revisión del Reglamento (UE) 2019/631 que reconozca el concepto de vehículos que utilizan exclusivamente combustibles admisibles, incorpore una mayor flexibilidad en el cumplimiento de los objetivos y valore todas las contribuciones a la reducción de CO₂ que puedan demostrarse científicamente. La AECDR resume su posición en la necesidad de regular los resultados en materia de emisiones, en lugar de excluir tecnologías que puedan contribuir a reducirlas.