Reparación | ¿Cómo influyen los sistemas de ayuda a la conducción en los talleres?

Menos accidentes y coches más complejos obligarán al taller a actualizarse.

¿Cómo influyen los sistemas de ayuda a la conducción en los talleres? ¿Cómo influyen los sistemas de ayuda a la conducción en los talleres?
¿Cómo influyen los sistemas de ayuda a la conducción en los talleres?

Al igual que sucede con la telemetría aplicada al mundo del automóvil, los sistemas de ayuda a la conducción son un futuro muy presente. Los diferentes sistemas que ya existen, y los que vendrán en el futuro, revolucionarán la forma de conducir y la relación con los coches a niveles nunca vistos en décadas. Una de estas revoluciones tendrá que ver con los talleres mecánicos.

Estos sistemas de ayuda, como el caso del sistema autónomo de frenado, provocarán, como de hecho ya lo están haciendo, un descenso en picado del número de siniestros. Esto, que es bueno en sí mismo, puede venir de la mano de una serie de daños colaterales, como ha explicado este miércoles Ignacio Juárez, gerente de Cesvimap, en una conferencia en el Congreso de Faconauto.

Este descenso de la siniestralidad de los vehículos tiene importantes implicaciones para los talleres. A menor número de siniestros –de chapa, por ejemplo– menos reparaciones, lo que repercutirá posiblemente en un ajuste del sector. Por otro lado, y como bien incide Juárez, los talleres tendrán que ponerse las pilas en cuanto a equipos y procesos de calibración, inversión en equipos y formación de sus trabajadores. Una cosa similar a lo que sucede con la implementación del salto telemático.

Otros retos: carrocería, pintura…

A estos nuevos retos se suman otros relacionados con diferentes partes del coche y su reparación o puesta a punto. Uno de los ellos, fundamental, es el de la carrocería. Los coches ya no se fabrican como antes. Los nuevos materiales –plásticos, aleaciones, fibra de carbono…– conllevan un esfuerzo extra por parte de los talleres para adecuarse a ellos (tanto a nivel de herramientas como de formación laboral). Esto supone, lógicamente, un gasto y una inversión en quipos y aprendizaje que tarde o temprano los talleres deberán acometer para no perder clientes.

Otro campo donde el taller deberá actualizarse es en el de las pinturas. Nuevos acabados tricapa, nuevos tipos de pintura… Todas estas novedades implican que el taller tendrá que adecuarse tecnológicamente para ofrecer el servicio de calidad que los clientes demanden. Y lo mismo sucede en la parte electromecánica. En resumen, y como ha dicho Juárez en un momento de la ponencia, menos accidentes y coches más complejos obligarán al taller a actualizarse.

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