Electromecánica | Cómo restaurar faros y pilotos de un coche

Pulir y abrillantar, así como lijar y barnizar son los dos procesos que se utilizan para restaurar las ópticas dañadas.

Antes de llevar a cabo estas operaciones, es necesario limpiar y desengrasar las piezas. Antes de llevar a cabo estas operaciones, es necesario limpiar y desengrasar las piezas.
Antes de llevar a cabo estas operaciones, es necesario limpiar y desengrasar las piezas.

A medida que el diseño de los vehículos va evolucionando, los faros y pilotos también lo hacen, con posiciones más horizontales en las ópticas delanteras que les hace estar más expuestos a agentes meteorológicos y rayos ultravioletas, provocando que se vuelvan opacas y dejen que pasar menos luz.

Un artículo publicado por Cesvimap señala que, para evitar esto, el faro se protege con una capa de barniz en la tulipa pero esta puede desgastarse o amarillear y disminuir la capacidad lumínica.

Este deterioro puede producirse por una deficiente aplicación del barniz, falta de adherencia, mal secado, excesivo disolvente en la mezcla del barniz, productos de limpieza no adecuados, exposición a inclemencias del tiempo y la radiación solar, roces de circulación y acción de la propia fuente luminosa del faro.

Para solucionar estos problemas, apunta la firma, hay dos procesos. Por un lado, pulir y abrillantar las ópticas y eliminar pequeños daños, y, por otro, lijar hasta eliminar el daño, quitando toda la capa de barniz, y barnizarlas parar reparar los desperfectos más importantes.

En primer lugar, antes de llevar a cabo estas operaciones, es necesario limpiar y desengrasar las piezas, para lo que debe utilizarse una pistola de soplar, disolvente y dos paños. El primero sirve para humedecer la pieza con disolvente a base agua y con el segundo se seca la zona, soplando simultáneamente con pistola de aire toda la superficie.

Tras este paso, en el proceso de pulir y abrillantar, se continúa con un lijado a mano o a máquina, primero con un grano P320 y después con P400, P500, P600 y P800, para eliminar pequeñas imperfecciones, aunque no se llegar a eliminar la capa de barniz de la pieza. Después se matea a máquina con lijas de soporte almohadillado muy finas y humedecidas con agua (P-1500 y P2000 para finalizar con P3000).

Finalmente, se pule la óptica con una pulidora eléctrica y una boina especial. Para ello, se emplea una pasta de baja abrasión y se extiende por la superficie de la tulipa a bajas revoluciones (entre 600 y 800) para no calentar el plástico. De esta forma, se eliminan las pequeñas rayas que se produjeran en el mateado con la almohadilla P3000 en mojado.

A continuación, con una boina menos abrasiva, se abrillanta la superficie con una crema regeneradora que debe aplicarse en pasadas muy cortas, para no calentar el plástico y con revoluciones que oscilen entre 1200 y 1500 por minuto. Después se pasa una bayeta para retirar el abrillantador y sacar lustre a la tulipa.

En cuanto al proceso de lijado y barnizado, debe eliminarse el daño y la capa de barniz con un con grano P220 en seco y con una lijadora excéntrico-rotativa con extracción de polvo y órbita de 3 mm. Posteriormente, se usa un grano P400, P500 y, para matear la pieza, con P1000, que garantiza la posterior adherencia del barniz.

Una vez mateada la superficie, se aplica un barniz HS de dos componentes (2K) sin elastificar. Si se quiere mejorar su adherencia, se puede aplicar antes una capa de promotor de adherencia para plástico o imprimación de plásticos. Asimismo, deberán darse dos capas de barniz, húmedo sobre húmedo, y secar a 60 ºC durante 30 minutos.

Por último, Cesvimap recuerda que existen kits para restaurar las ópticas que contienen boina específica para el pulido y el abrillantado; pulimento y abrillantador en crema para plásticos; discos de diferente granulometría; máquina lijadora de órbita 3 mm y plato de 75 o 77 mm de diámetro, y máquina pulidora de giro radial y plato de 75 o 77 mm de diámetro.

Asimismo, la enseña subraya la necesidad de seguir las recomendaciones de los fabricantes de los productos, de forma que se pueda dejar la pieza en las condiciones más similares a las iniciales.

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