Electromecánica | La UE se plantea obligar a incorporar filtros antipartículas a los coches de gasolina

En caso de aprobarse, la nueva normativa comunitaria entraría en vigor en septiembre del próximo año.

Las firmas tendrán que demostrar las emisiones en conducción real. Las firmas tendrán que demostrar las emisiones en conducción real.
Las firmas tendrán que demostrar las emisiones en conducción real.

La Unión Europea está trabajando en una serie de medidas enfocadas a reducir la contaminación medio ambiental producida por los vehículos de gasolina. Por este motivo, Bruselas se plantea la posibilidad de que los coches de este tipo que se vendan y circulen por la UE tendrían que instalar un filtro de partículas y, así, reducir las emisiones de gases contaminantes.

La normativa, en caso de aplicarse, comenzaría a ser efectiva para todos los modelos en septiembre de 2017 y obligaría a los fabricantes a instalar un dispositivo similar al que ya llevan los motores diésel.

De esta forma, la nueva regulación crearía un marco más restrictivo, según apunta El Economista, y quedaría actualizado el ciclo NEDC, que lleva en vigor desde 1970 y cuya última modificación fue en 1997.

La Comisión de Vehículos de Motor no parece querer dar plazos muy largos a las marcas para que se adapten. “Deberían estar listas ya para fabricar vehículos capaces de emitir menos partículas contaminantes e introducir los filtros necesarios en coches de gasolina que ya usan ampliamente los diésel. En asuntos de salud pública, no hay tiempo que perder”, señalan fuentes comunitarias en El País.

Por su lado, las compañías automovilísticas no están de acuerdo con esta nueva norma. El secretario general de Acea (Asociación de Fabricantes Europeos), Erik Jonnaert, indica que "el problema que afrontamos es de tipo práctico: la incertidumbre regulatoria deja muy poco tiempo para implantar los cambios necesarios en la fabricación de vehículos, motores, tubos de escape y cadenas de montaje".

Bruselas añade que exigirá test más duros en lo referente a las emisiones contaminantes, dejando libertad a las enseñas para elegir el sistema que prefieran para superarlos pero insta, indirectamente, a incorporar los filtros de partículas finas, siempre teniendo como punto de referencia los objetivos marcados.

No obstante, las firmas tendrán que demostrar las emisiones en conducción real para que los usuarios puedan consultar dichos niveles, tal y como apunta Autofácil. De esta forma, también se pretende que las compañías recuperen la credibilidad de cara a los usuarios tras el caso del dieselgate.

Además, se establecerán nuevos criterios donde será fundamental la independencia de las pruebas por las que pasen los automóviles, adaptando el método de análisis para los trayectos, ya que con el motor frío es cuando más contaminación se genera.

Con este fin, algunos fabricantes ya han puesto en marcha la producción de modelos que prevén sistemas que favorecen una menor contaminación, como es el caso de Mercedes, primer fabricante en incorporar este elemento a este tipo de motores, o Volkswagen.

Sin embargo, el hecho de que la nueva normativa quede aprobada, no quiere decir que entre en vigor ya que tanto la Eurocámara como el Consejo Europeo pueden rechazarla en los próximos tres meses.

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