Concesionarios | Diseñar un nuevo coche requiere 1.400 días de trabajo

Para ello, son necesarios 1.000 esbozos y 5.000 kg de arcilla.

El proceso de creación dura cuatro años. El proceso de creación dura cuatro años.
El proceso de creación dura cuatro años.

Diseñar un nuevo coche requiere el trabajo y la cooperación de diferentes departamentos y el esfuerzo de varios años.

Para comenzar con el embrión del proyecto, es necesario que los directivos de las marcas aprueben la creación del nuevo vehículo que cubra las necesidades detectadas por el fabricante.

A partir de ahí, comienza el diseño del coche. Para ello, los especialistas tienen en cuenta las tendencias estéticas del momento en que el coche saldrá al mercado, así como las necesidades de los usuarios.

1.400 días de trabajo que llevan consigo 1.000 esbozos, 5.000 kilos de arcilla y 1.000 litros de pintura para poder conseguir el resultado final deseado.

La mayoría de los fabricantes pasan por ocho fases hasta alcanzar su objetivo. La primera es la realización de un briefing, unas líneas maestras en las que se define el nuevo modelo y el proceso necesario para llegar a esas especificaciones.

Para el diseño del vehículo, la base imprescindible son los esbozos y, a continuación, la generación del CAD con lo que se recrea una imagen en 3D para comprobar volúmenes y conseguir las proporciones deseadas y el impacto estético requerido.

El siguiente paso es la elaboración a mano de un modelo de arcilla de tamaño real (modelo de clay), que pesa cuatro toneladas, el doble que un coche convencional, para recrear físicamente el aspecto exterior.

A partir de ahí, la compañía aprueba el diseño exterior definitivo (frozen model), que ya tiene una apariencia real, pese a ser aún un modelo clay.

Dos años antes de su salida al mercado, se comienza a trabajar con la paleta de colores del nuevo modelo, que recoge las tendencias en moda y arquitectura del momento.

Por otro lado, no hay olvidar el trabajo en el interior del habitáculo, que hoy en día viene condicionado por cuestiones como dónde colocar el smartphone, las gafas o incluso una botella de agua.

Finalmente, un grupo de personas actuará como juez ante el nuevo coche, aunque las ventas y la opinión de los profesionales serán las que determinen si las necesidades planteadas quedan satisfechas.

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