Chapa y pintura | Detectan un fallo de seguridad en algunos parabrisas panorámicos

Varios propietarios de Tesla Model X han experimentado visión doble al conducir de noche o cuando la luz incide directamente en el cristal.

Detectan un fallo de seguridad en algunos parabrisas panorámicos Detectan un fallo de seguridad en algunos parabrisas panorámicos
Detectan un fallo de seguridad en algunos parabrisas panorámicos

El parabrisas panorámico del modelo Tesla Model X (de 1,95 metros de altura y con un gran ángulo) además de ser el de mayor tamaño que existe en coches de producción masiva, permite tener una visión extraordinaria de la carretera.

Sin embargo, algunos propietarios han detectado un problema de seguridad en el mismo, debido a un efecto de visión doble que se produce durante la conducción nocturna o cuando los rayos del sol o las luces de otros coches inciden directamente en el parabrisas.

Las primeras noticias sobre el fallo se tuvieron a principios de año en el foro de Tesla Motor Club a raíz de un hilo abierto por un propietario que aseguraba haber experimentado visión doble.

“No llevo gafas ni lentillas, y tengo una gran visión”, afirmaba el usuario. A este testimonio, se fueron sumando más propietarios, que estaban sufriendo el mismo problema.

A pesar de la preocupación entre los propietarios de que la causa fuera el tamaño del cristal o su enorme ángulo, no parece que radique ahí el problema, sino en los materiales o en la fabricación.

El asunto ha llegado hasta la propia Tesla, que asegura que está estudiándolo para ofrecer una solución a los clientes afectados. “El efecto de doble visión ocurre en todos los cristales laminados de diferentes ángulos. Es más frecuente que ocurra por la noche y afecta más a unos conductores que a otros”, asegura la compañía en un comunicado.

“Hemos recibido muy pocas quejas relacionadas con el parabrisas panorámico del Model X y se han tomado medidas para resolver estos casos aislados”, añade.

Pero ¿cuál es, entonces, la causa? Según Wayne Knox, investigador óptico de la Universidad de Rochester, se produce por simple física.

Cuando la luz pasa a través de dos materiales diferentes (aire y cristal) parte de la luz atraviesa el segundo material y parte se refleja. Cuando la luz incide directamente en el cristal, la mayor parte de la luz pasa directamente al cristal y una pequeña parte se refleja.

Ahora bien, si incide en un ángulo, una porción de luz se refleja en el borde, vuelve y se refleja de nuevo en el borde; y así sucesivamente, como si fuera “una pelota de ping pong”.

Cada vez que se refleja, la luz va perdiendo intensidad, por lo que las imágenes son cada vez más débiles. Y este es, al parecer, el motivo por el que los conductores experimentan visión doble, o incluso triple, pero no se reproduce de forma infinita.

“El cristal laminado es, básicamente un cristal en forma de sándwich”, explica Debra Levy, presidenta del Auto Glass Safety Council. “Entre dos capas de cristal hay una capa de plástico muy duro, que protege la integridad del parabrisas”.

En un cristal laminado, se añaden, por tanto, dos nuevos elementos cuando se refleja la luz: aire-cristal, cristal-plástico, plástico-cristal y cristal-aire, “lo que incrementa el efecto de pelota de ping pong”.

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